Dejamos de mirarnos. Lo hicimos mutuamente porque sabíamos que terminaríamos hiriéndonos, y con eso ambos saldríamos dañados.Desde ese día no supe más de él. El silencio fue acordado “en silencio”. No había nada que explicar y menos que escuchar o entender. Ya 1 mes y algo desde esa vez. Su ausencia me pesaba como una pelusa más en su viejo "chaleco gris" que ahora uso para dormir en las noches muy frías. Lamento recordar su primer beso, pero lamento más aun no poder recordar el último que nos dimos. Olvidé el ultimo encuentro de nuestros labios; no sé si fue tibio o algo apresurado, no recuerdo el sabor que pudo tener su boca en ese instante –tal vez a café, quizás a cerveza, o incluso si fueron esos chocolates-, no recuerdo si lo miré a los ojos, o si le dije que lo amaba...
Recuerdo si, que prometimos amarnos siempre...
Y olvidamos cumplir nuestra palabra.



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