miércoles, 6 de octubre de 2010

LA DEL SOMBRERO


Se puso el sombrero luego de encender su cigarrillo. Lamentó no haber aceptado la boquilla que le habían ofrecido en la tabaquería hace media hora atrás. Se alzó con elegancia cubriendo -como de costumbre- su rostro y con él su hermosa mirada que junto a su natural coquetería causaría revuelo entre las personas a su alrededor. Ella no buscaba enamorar, buscaba ser amada... Ya de pié, se bebió el tinto de su vaso al seco. Con peculiar elegancia se dirigió a la puerta de salida con la única intención de volver a entrar... como siempre todos los días, hasta llenar su alma con la ausencia que la alcohólizaba.

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