Las sombras desdibujan el camino, cada vez más confuso. La meta final, mientras más camino,
mas se aleja, y no entiendo la razón. La inercia clavada en el pecho, ejerce ahora sobre mí una fuerte presión, y siento que me resquebrajo, que no puedo seguir. Espero que aquella sombra que me persigue se hayan ido para poder continuar, pero aun así, mi meta me esquiva, me mira de reojo y voltea, ignorándome. No más inercia, por favor, suplico. Pero ya no me escucha, ya no me espera. ya no me desea. No a mí.



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