Ella creía que todos sus problemas jamás encontrarían solución, que su cerebro arremolinado no encontraría calma, y hasta se sentía la más desdichada de toda su especie. Hasta que comprendió, que es demasiado joven como para pensar que todo es irremediable, y que el mundo se desvanece con una simple palabra, gesto, mirada. Comprendió que no nació para sufrir, y que el mundo le abre los brazos y las puertas para sonreír, y simplemente, ser feliz. Ella cree ahora que las cosas están hechas para vivirlas, y que no seriamos nada sin las peleas, y reconciliaciones, los enojos, y los problemas cotidianos, porque son parte de la vida de cada ser que habita la tierra, y que sin ellos no seriamos seres humanos. Lo bueno y lo malo nos forman, nos preparan para superar nuevos obstáculos, y para ser mejores personas, de los errores y problemas se aprende. Ella ahora se siente feliz, No quiere perder sus esperanzas, necesita sentirse bien. Quiere, y tiene la iniciativa, de sentirse VIVA.



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